Crevillent, cuenta con tres Patrones, la Virgen del Rosario, San Francisco de Asís y San Cayetano de Thiene. Tres Patrones a los que cada año, los crevillentinos en mayor o menor número, honramos con una gran variedad de actos tantos religiosos como lúdicos.
CREVILLENTE EN SU ARCHIVO ATESORA
La devoción a la Virgen del Rosario, llega a Crevillent de la mano de la Orden de los Dominicos del Convento y Universidad de Orihuela, lo que hoy es el Colegio Diocesano Santo Domingo.
De la mano de los Dominicos, la devoción a la Virgen del Rosario, se extendió por diferentes poblaciones cercanas como Albatera, Rafal, Guardamar o Petrer, que al igual que Crevillent también la acogieron como Patrona.
Según consta en el “Compendio Histórico Oriolano” del historiador José Montesinos, escrito entre los últimos años del s XVIII y primeros del XIX, “el cinco de diciembre de 1610 -segundo domingo de Adviento-, se constituía la Cofradía de la Virgen del Rosario de la Aurora”.
404 años después de su fundación, la Cofradía no ha cedido en su empeño de mantener viva la devoción a la Virgen del Rosario. Prueba de ello, es que es la única de todas las poblaciones que cuentan con esta tradición, que todos los domingos del año, se reúne a las siete de la mañana para recorrer el corto trayecto que separa la Ermita de La Purísima de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, cantando y rezando el Rosario y asistir a la celebración de la Santa Misa.
En octubre, mes del Rosario, por excelencia y el primer domingo después de Reyes, -Festividad de la Virgen de la Aurora- el Despertino, a las seis de la mañana, cantado estrofas como:
“ Un devoto por el ir al Rosario por una ventana se quiso arrojar
Y la Virgen María le dijo, detente devoto y por la puerta sal”
convoca a los auroros, al Rosario, que se inicia una hora después.
También, se canta en el Despertino, una estrofa, que recuerda la tradición de rezar y cantar el Rosario en la localidad.
"Crevillente en su archivo atesora para honor y gloria de su tradición,
El cantar cuando nace la aurora el Santo Rosario de su devoción”
Si bien es cierto, que el Rosario de octubre y enero cuenta con una gran afluencia de público, el rescatar la devoción a la Patrona, ha sido un trabajo arduo y costoso que inició a mediados de la década de los ochenta el que fuera párroco de Nuestra Señora de Belén, el rvdo Juan Roselló y que ha continuado la Cofradía, estableciendo un programa fijo de actividades, que por ahora está contando con la aceptación y participación de los crevillentinos.
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